Conclusiones
Hecho un repaso al status quo de la cartografía sonora en nuestro país es de menester establecer cual es la temperatura de este tipo de iniciativas y cuales son las perspectivas de futuro en este sentido, hecho que ha tratado de plasmar este texto.
De entrada, y haciendo uso del lenguaje coloquial: hace falta barrer la casa. Con esto quiero decir que el panorama actual de la cartografía sonora como método de catalogación y archivo de paisajes sonoros se encuentra en horas bajas. Si bien en el pasado fuimos los pioneros de este sistema de ordenación, hoy en día, la dispersión, el abandono y la falta de continuidad (salvo en los casos ya mencionados) están al orden del día.
Para recuperar el espacio perdido hace falta una tremenda labor pedagógica y didáctica que pasa por hacer llegar este tipo de iniciativas a un público lo suficientemente ámplio, y sobretodo observar las estrategias que usan los pocos mapas sonoros activos para subsistir. Todas esas estrategias pasan por el desarrollo de actividades didácticas que buscan principalmente ampliar colaboradores e introducir las técnicas y tecnologías a nuevos captadores de sonido, fonógrafos o aficionados a las grabaciones de campo. No podemos seguir pretendiendo hacerlo todo nosotros, es necesaria la apertura de miras y la creación de escenarios de verdadera interacción entre múltiples agentes.
El desarrollo tecnológico y al democratización de los sistemas de captación permiten que mucha gente con pocos recursos puedan colaborar en cartografías sonoras y sin embargo no estamos dando herramientas para que esto suceda. Aunando energías (y sinergías) como #YesWeKlang o la sencillez de Radio Aporee y combinándolo todo ello con actividades “de calle” como las de Mapa Sonoru, quizás así conseguimos mantener vivo y en buena salud un colectivo dedicado a este campo que crezca y evolucione.
Es necesario, asimismo, no mantener durante mucho tiempo más la mentalidad dependiente de la subvención pública. Es decir: la causa del deterioro y dejadez de los mapas sonoros de nuestro país no depende exclusivamente de la escasez de fondos públicos para tal empresa, ni solo depende del más absoluto desinterés institucional por ello. Hay muchas otras razones que explican este abandono y no todas son culpa de la crisis. Las redes sociales, el trabajo deslocalizado y las estructuras de trabajo rizomáticas que nos han enseñado iniciativas como #YesWeKlang evidencian que este tipo de empresas colectivas son posibles sin apoyo institucional, es más, quizás incluso sin ese apoyo puede que evolucionen a mayor velocidad. Por ello es necesario, en este y en muchos otros terrenos, asumir cierta emancipación de la esfera de lo público. Con ello no estoy diciendo que abandonemos toda esperanza de contar con apoyo institucional, sino que asumamos que con las herramientas digitales actuales no es necesario un presupuesto para construir una cartografía sonora de un territorio y menos el apoyo de las instituciones caducas de siempre, nada de esto es estrictamente necesario. Muchos de los mapas aquí enunciados no cuentan con respaldo económico alguno y aun así, subsisten, crecen y evolucionan, tan solo es cuestión de plantear un proyecto que minimice los esfuerzos y maximice los recursos en este caso sociales.
Otro de los elementos que considero que hay que recuperar cuanto antes (por extraño que parezca) es el sentido del humor subyacente, como el de las mediáticas actividades de Escoitar (volvemos a lo mismo: La hoja de otoño y el macrófono) por poner un ejemplo. Desde mi punto de vistas esas estrategias de mercadotecnia obtienen resultados mucho más perceptibles que realizar ponencias, estudios y análisis académicos sobre el paisaje sonoro de nuestro país. Una cosa no quita la otra, efectivamente, pero son necesarias acciones más mediáticas, acciones pensando en nuevos públicos no en los de siempre. Las discusiones, los debates y las ponencias son muy interesantes y necesarias pero jamás abandonarán el nicho de este entorno y no deben ser consideradas nunca herramientas de publicitación como muchas veces se piensa erróneamente, son herramientas para la autorealización y el desarrollo creativo personal o colectivo de quien las debate pero nunca deben ser entendidas como actividades para el público generalista (o destinadas a él). Si nuestra intencionalidad final es la de que se escuche más, tendremos que buscar formas para provocar eso a través de otros medios, si se quiere, menos sofisticados, pero doblemente efectivos.
Finalmente, me gustaría recalcar que lo dicho en este texto, salvo aspectos técnicos específicos es adaptable a otras situaciones de declive similares. Ya hace mucho tiempo que se habla acerca del declive de la escena de los netlabels 15, algo que pienso está íntimamente ligado a lo que sucede con los mapas sonoros. No quiero decir que una cosa dependa de la otra sino que ambos fenómenos comparten un destino similar. Incluso, ambos fenómenos podrían retro-alimentarse de soluciones prácticamente idénticas. El debate en el mundo de los netlabels en nuestro país se zanjó con varios portazos, algunos, en plan apocalíptico, asumiendo el fin de los días 16, otros simplemente bajando la reja y despidiéndose muy honrosamente 17; sin embargo, no se debatieron soluciones, problemáticas o posibles vías de renovación. Personalmente pienso que el fin de los netlabels (si es que tal cosa existe, cosa que no tengo nada clara, pero ese es otro tema) se escenificó más bien como un suicidio colectivo: “esto ya no sirve: adiós mundo cruel”. Lógicamente cada cual que haga lo que quiera, pero dada la importante labor que algo como los netlabels ha desempeñado en este país creo que merecía una ceremonia de clausura mucho más digna de la que tuvo, insisto: si es que necesitamos realmente una clausura.
Volviendo a los mapas sonoros creo que tenemos mucho que aprender de lo que ha sucedido con los netlabels, estos y los mapas sonoros son sinergías similares. En el caso de las cartografías que nos ocupan todavía estamos a tiempo de salvarlas (si es que hay que salvarlas); estamos a tiempo de evitar suicidios o declaraciones de defunción prematuras y plantear soluciones al absurdo declive de uno de los mejores sistemas de archivo y representación que el paisaje sonoro ha visto nunca.
_________________________________________________
_________________________________________________
Texto bajo licencia:
Creative Commons Reconocimiento - NoComercial - CompartirIgual 4.0 Internacional
CC BY-NC-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_ES
Reconocimiento — Debe reconocer adecuadamente la autoría, proporcionar un enlace a la licencia e indicar si se han realizado cambios. Puede hacerlo de cualquier manera razonable, pero no de una manera que sugiera que tiene el apoyo del licenciador o lo recibe por el uso que hace
NoComercial — No puede utilizar el material para una finalidad comercial.
CompartirIgual — Si remezcla, transforma o crea a partir del material, deberá difundir sus contribuciones bajo la misma licencia que el original.
| Autor de la Entrada: Edu Comelles |
